Rendimiento neto del último IRPF: fórmula de cálculo

El rendimiento neto del último IRPF es un concepto clave en la declaración de la renta de los contribuyentes. Se trata de la cantidad final que se obtiene después de restar los gastos deducibles a los ingresos computables. En este artículo, explicaremos en detalle cómo se calcula el rendimiento neto y qué elementos se deben tener en cuenta.

Definición de rendimiento neto

El rendimiento neto es la cantidad que resulta de restar los gastos deducibles a los ingresos computables. Es decir, es el beneficio o ganancia que se obtiene de una actividad económica después de tener en cuenta los gastos necesarios para su desarrollo.

Cálculo del rendimiento neto

Para calcular el rendimiento neto del último IRPF, se deben seguir los siguientes pasos:

  1. Calcular los ingresos computables.
  2. Calcular los gastos deducibles.
  3. Restar los gastos deducibles a los ingresos computables.

El resultado de esta operación será el rendimiento neto.

Ingresos computables

Los ingresos computables son aquellos que se derivan de la actividad económica realizada por el contribuyente. Pueden incluir los ingresos obtenidos por la venta de bienes o servicios, el autoconsumo, las subvenciones, entre otros.

Es importante tener en cuenta que no todos los ingresos son computables. Por ejemplo, los ingresos exentos de tributación no se incluyen en el cálculo del rendimiento neto.

Gastos deducibles

Los gastos deducibles son aquellos que están directamente relacionados con la actividad económica y son necesarios para la obtención de ingresos. Estos gastos deben estar convenientemente justificados y registrados en la contabilidad o en los libros-registro obligatorios.

Algunos ejemplos de gastos deducibles son los gastos de alquiler de local, los gastos de suministros, los gastos de personal, los gastos de publicidad y marketing, entre otros.

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Nuevos gastos deducibles a partir de 2018

A partir del 1 de enero de 2018, se han introducido nuevos gastos deducibles que pueden ser tenidos en cuenta para la determinación del rendimiento neto del último IRPF.

Gastos de manutención

Se consideran gastos deducibles los gastos de manutención del propio contribuyente en los que haya incurrido en el desarrollo de la actividad económica. Estos gastos deben haberse producido en establecimientos de restauración y hostelería y deben haberse abonado utilizando cualquier medio electrónico de pago.

Es importante tener en cuenta que existen límites cuantitativos para la deducción de estos gastos, que se establecen en función de las dietas y asignaciones para gastos normales de manutención de los trabajadores.

Gastos de suministros de vivienda

Si el contribuyente afecta parcialmente su vivienda habitual al desarrollo de la actividad económica, los gastos de suministros de dicha vivienda, como agua, gas, electricidad, telefonía e Internet, son deducibles. La deducción se calcula aplicando el 30% a la proporción existente entre los metros cuadrados de la vivienda destinados a la actividad respecto a su superficie total.

Es importante destacar que se puede probar un porcentaje superior o inferior al 30% si se justifica adecuadamente.

Reducciones y incrementos en el rendimiento neto

Reducción del rendimiento neto en un 30%

El rendimiento neto calculado se reduce en un 30% en determinados casos. Esta reducción se aplica cuando se imputan en un único periodo impositivo ciertos rendimientos netos.

Reducción por cumplimiento de requisitos

Para los contribuyentes que cumplan determinados requisitos, se establece una reducción del rendimiento neto de las actividades económicas acogidas al método de estimación directa (normal y simplificada) por un importe de 2.000 €.

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Reducción para nuevos contribuyentes

Los contribuyentes que inicien el ejercicio de una actividad económica pueden reducir en un 20% el rendimiento neto positivo declarado con arreglo al método de estimación directa en sus dos modalidades, minorado en su caso por cualquiera de las reducciones anteriores.

El rendimiento neto del último IRPF se calcula restando los gastos deducibles a los ingresos computables. A partir de 2018, se han introducido nuevos gastos deducibles, como los gastos de manutención y los gastos de suministros de vivienda. Además, existen reducciones y aumentos en el rendimiento neto que se aplican en determinados casos. Es importante tener en cuenta todas estas consideraciones al realizar la declaración de la renta.

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